jueves, 12 de junio de 2008

  • Capitulo 1

Oscuridad.

Oscuridad y nada mas.

No... de hecho habia algo mas, habia un frio de los cojones que le helaba hasta la medula. No sabia donde estaba, ni como habia llegado alli. De su vida no recordaba nada con exepción de su nombre.

Eric Romero... el sabia, por alguna extraña razon, que en cierto lugar ese nombre imponia respeto y hacia a la gente estremecer de un sentimiento que mezclava admiración y envidia en distintas proporciones, pero tambien sabia que en aquella penumbra, el nombre de Eric Romero no importaba una mierda.

En sus ojos, las retinas ya se habian dilatado y alcanzaban a vislumbrar un poco los alrededores, no veia mucho pero alcanzaba a distinguir las formas de las paredes rocosas del lgar en que se encontraba, sin duda, por la humedad, la resonancia y el conjunto de murallas cristalinas que se levantaban del suelo y que pendian del techo, se encontraba en una cueva, y el, se encontraba desnudo.

No habia nesecitado verse para descubrirlo, el frio que sentia en el cuerpo era suficiente para saberlo.

¿Por que estaba alli en primer lugar? lo ignoraba completamente. busco dentro de su mente... busco en donde estaban los recuerdos... busco y siguio buscando, pero no pudo encontrarlos, alguien se los habia llevado, o al menos los habia movido de donde el sabia que los tenia, y eso era malo.

Holaaa!- grito en busca de ayuda.-¡¿Hay alguien aqui?!-

Solo le respondio un eco que se mofaba de el en su cara.

Resignado, dejo de gritar y comenzo a caminar entre las sombras.

Caminaba...

Se adentraba en la profundidad de la cueva, como una liebre indefensa corre inocentemente hacia los matorrales donde un coyote se encuentra agazapado, o al menos eso sentia. Si, tenia la impresión de que en cualquier momento una figura tenebrosa lo arrastraria entre las sombras para alimentarse con su carne, violarlo y devorarlo.

Caminaba...

No sentia las pequeñas piedras que se le clavaban en las plantas del pie, pero el hambre y la sed lo atormentaban... intento no concentrarse en eso, pero los parasitos que cada ser humano albergaba en sus adentros parecian no estar muy felices al estar privados de alimento.

Caminaba...

El tiempo habia perdido concepción en su cabeza, podian haber pasado 10 minutos, o diez años, pero se habia percatado de algo. No habia rastro de ningun ser vivo en aquella cueva, llevaba mucho tiempo andando a traves de ella, y no habia ninguna pequeña serpiente o algun nido de murcielagos que lo atacaran para defender su territorio o en defensa propia, ni siquiera algun pequeño insecto rastrero o un roedor perdido por alli.

La verdad todo aquello lo ponia de los nervios.

Entonces, se detuvo un momento. mas bien, algo hizo que se detuviera. Un sonido que le erizo los pequeños vellos detras de su nuca y lo animo a seguir adelante a pesar del hambre y el cansancio, se oia lejos, pero resultaba inconfundible, era el dulce susurro del agua que corria con furia en forma de un rio, y a pesar de que alguien habia movido sus recuerdos de donde los tenia, habia en el un instinto que sabia, que aquel sonido significaba vida. se puso denuevo en marcha, nuevamente...

Caminaba...

Era increible como ante situaciones adversas, el cuerpo siempre sacaba fuerzas de flaqueza, que muchas veces uno desconocia por completo, antes de oir aquel ruido, su avanze era lento temeroso, ahora casi corria entre aquellos corredores oscuros, mientras el rugir del agua se oia cada vez mas cerca.

Caminaba...

Y por fin llego a donde costeaba el rio, un rio de aguas oscuras y turbulentas, sin duda cualquier hombre que intentara nadar alli moriria ahogado, bebio un poco de agua, y como sospecho era salada, aun asi bebio un poco mas, tal vez no bebiera agua de nuevo en mucho tiempo, tal vez, si entraba en aquellas aguas, no volveria a beber nunca, pero tenia que hacerlo, era el unico camino, y si el agua era salada era seguro que aquello estaba conectado al mar, habia que entrar.

Eric desafio al rio, pero el rio tenia vida propia, y no le temia a el desafio de un estupido hombre chupapollas, asi que lo atrapo en su violenta corriente, arrastrandolo en lentas sacudidas a una muerte segura

El intento luchar contra la corriente, pero le fue inutil, aquella marea infernal lo golpeaba continuamente coltra las rocas que se atravesaban en su corriente, abriendo heridas que poco a poco drenarian cada gota de su sangre.

"Es imposible luchar contra esto" se decia a si mismo "Hubiera sido preferible morir de hambre afuera, no puedo luchr contra el rio"

Su mente se habia rendido, pero su cuerpo tenia voluntad propia, y seguia aferrandose a la vida, resistio lo mas que pudo la furia del agua, pero al final perdio el conocimiento, y la corriento lo arrastro fuertemente a un par de esferas luminosas que se posaban en su figura desnuda y moribunda

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